Poema verídico

Poema verídico .Tengo 82 años y no veo mejor forma de contar mi historia que a través de una poesía que describe mi vida pasada y mi vida actual:

¡Qué vida más loca! Ya no soy aquel hombre de entonces, el trabajo pa mi está de sobra; me flaquean las piernas, no puedo, ya no puedo coger la garlopa.

Hoy estoy en el mundo lo mismo, que esos mueles que tien la carcoma;con el forro del pelo sin pelo; averiada y perdida la forma.

Hoy estoy ya viviendo en el mundo de propinas;historia los viejos estorban.

Hoy mis hijos me tien como el gato. Hoy mis hijos me tien de limosna. Ellos triunfan y beben y danzan

y me riñen por na las bribonas de las nueras que no puen ni verme. Y los nietos, los pobre, me toman por el coco;

Les pinchan mis barbas y ni un beso me dan; a mí que ahora más que nunca quisiera los besos,

esos besos que saben a gloria; los que a mí me faltan, los que a otros les sobran.

¡Es ley de vida! ¡Los viejos estorban!  Cuantos besos que yo les he dado por las noches al volver de la obra.

Cuántas veces entré de puntillas porque estaban durmiendo en su alcoba y con mucho cuidado les besaba sus manitas,

las mismas que ahora, no acarician aquel que por ellos ha pasado penas muy hondas.

Cuantas veces, rendio del tajo me he pasado sin dormir, con zozobra, porque alguno hablaba con fiebre

y le ardían sus manos rosas;Y yo, con su madre, velando su sueño, y oyendo sus “ayes”, besando su boca.

Me lastimaba el rodar de los coches, el ruido del cuco que daba la hora, y el aire, y la lluvia y en fin, el aliento me estorbaba

Ya ves tú qué cosas. Y hoy me escuchan toser y me dicen: ¡Caramba con la tos y que porra! ¡Demonio de viejo, que tos más ladrona!

¡Aquí no hay quien duerma! ¡Cállese y no tosa!  Ya ves tú que contraste de mundo. Ya ves tú como son las personas.

Hoy el sol es mi amigo del alma, su calor me da vida, me entona; más se oculta al ponerse la tarde, al ponerse, replican las monjas sus campanas

al toque del Ángelus  Yo, al oírlas, me quito la gorra.Y aún pido por mis hijos que al fin son mis hijos, mi vida y mi gloria. Y buscando el calor del

brasero, al rescoldo me paso las horas.Ellos beben y ríen y danzan.

Ellos y ellas alegres la gozan.Y los chicos diablean y brincan, Mientras yo en el rincón de mi alcoba, los escucho y contemplo al rescoldo que cual

yo, tien la vida mu corta.Y me duermo, y aún sueño con ellos y los beso al volver de la obra Y sigo soñando….¡Dios mío, que cosas sueño!

¡Que me quieren, que no me abandonan! Y amanece, y me encuentro sin ellos ¡Qué vida más loca! 

Artículos relacionados

¡Comparte salud y conocimiento!