RetenciónEl agua es el elemento más abundante en nuestro organismo, representa casi las tres cuartas partes de él. Los seres humanos lo tenemos distribuido en dos grandes compartimentos: el intracelular, que es el compartimiento más grande y se encuentra dentro de nuestras células, siendo su elemento predominante es el potasio. Y el extracelular, que es el que rodea la célula y su componente predominante es el sodio. La retención de líquidos se produce cuando en uno de los dos aumenta su cantidad debido a diferentes causas.

El agua se encuentra dentro y fuera de las células del cuerpo. Forma parte de nuestra sangre, ayudando a transportar las células sanguíneas y manteniendo en solución importantes nutrientes que alimentan a nuestras glándulas, huesos y músculos.

El cuerpo usa un complejo sistema de hormonas y otras sustancias parecidas (prostaglandinas), para mantener un volumen de líquido constante. De ahí que si bebemos agua u otro líquido más de la cuenta, no aumentaremos de peso; los riñones rápidamente son estimulados para eliminar el exceso en forma de orina. Asimismo, si no bebemos lo suficiente, el cuerpo retendrá líquido y la cantidad de orina disminuirá.

Sin embargo, cuando el mecanismo de regulación se desequilibra, podemos sufrir de retención de agua o líquido (términos utilizados indistintamente a pesar de que, en realidad, el agua que se encuentra en el cuerpo no es pura sino que está mezclada con otras sustancias). Esto significa que el cuerpo, en vez de mantener un nivel de alrededor de un 70 %, puede llegar a acumular un 75 % o incluso más.

Los capilares (los vasos sanguíneos más pequeños del cuerpo) tienen un sistema de filtro altamente eficaz instalado en sus paredes para permitir el intercambio de líquido entre capilares y células. Este filtro permite que el líquido de la sangre escape de los capilares a los espacios entre las células, bañándolas de oxígeno y nutrientes que se encuentran disueltos en él. A su vez, se produce un intercambio de sustancias: las células también descargan su propia basura en este líquido. El filtro de las paredes capilares permite que el líquido vuelva a entrar en el sistema capilar para que la basura sea llevada al hígado y los riñones y pueda ser eliminada del cuerpo.

En el transcurso de un día normal, los capilares transfieren unos dos litros de líquido extra a los espacios entre las células. Debido a que la capacidad de los capilares para reabsorber dicho líquido es limitada, el sistema linfático se encarga de recolectarlo y devolverlo al torrente sanguíneo. Por este motivo, para prevenir la retención de líquido, es fundamental que el sistema linfático funcione lo mejor posible.

En muchos casos, la retención de agua se puede confundir con un exceso de grasa. Por ejemplo, el líquido retenido puede acumularse en las cavidades del cuerpo, como puede ser la abdominal, causando gran distensión. De hecho, hay muchas personas que se someten a dietas de adelgazamiento sin ver grandes resultados, ya que el origen de su problema no es un exceso de grasa, sino una acumulación de agua estancada. Una vez que la persona pierde el líquido acumulado en el abdomen, éste suele recobrar su tamaño normal.

Después de una comida rica en proteína, el hígado produce una sustancia llamada albúmina (un tipo de proteína), la cual es enviada al torrente sanguíneo. El agua presente en los tejidos del cuerpo es atraída a los capilares por la presencia de dicha sustancia y, a su vez, ésta también previene que el agua de los capilares gotee a los tejidos. Por lo tanto, sin un nivel adecuado de albúmina, los fluidos se acumulan en los tejidos causando retención de agua.

La proteína es la materia más abundante de nuestro cuerpo. Los músculos, hormonas, enzimas, piel, pelo, órganos, huesos, se componen de diferentes tipos de proteínas. Cuando comemos proteína, ésta se descompone en pequeñas unidades, llamadas aminoácidos, que son absorbidas por la sangre y ayudan a reparar los tejidos, producir hormonas, enzimas y otras sustancias de vital importancia.

Las proteínas pueden ser completas o incompletas. Las completas se componen de siete aminoácidos esenciales, mientras que las incompletas carecen de alguno. La carne, pescado, huevos, algas y productos lácteos son proteínas completas, mientras que las legumbres, granos, frutos secos y semillas son incompletas. Luego es importante que estos últimos alimentos se combinen entre si para conseguir reunir los siete aminoácidos esenciales. Por ejemplo, el arroz es bajo en el aminoácido lisina y alto en metionina, pero las lentejas son altas en lisina y bajas en metionina. Por lo tanto, su combinación es ideal. Esto quiere decir que quien no desee productos animales, puede tener una alimentación rica en proteínas combinando adecuadamente los alimentos.

Para evitar la retención de agua, es importante comer proteína, pero abusar de ella es contraproducente. Lo correcto es que se tomen algo de proteína vegetal (en pequeñas dosis) en cada comida. Por ejemplo, frutos secos, semillas y cereales con fruta para desayunar, legumbres con arroz y vegetales para comer y quínoa con algas y ensalada para cenar.

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Causas y Factores a tener en cuenta.

Intolerancia a determinados alimentos.

Algunos medicamentos y tratamientos hormonales.

El embarazo.

Problemas cardiovasculares.

Alteraciones renales.

Alteraciones emocionales.

Síndrome pre-menstrual.

Este problema afecta más a las mujeres que a los hombres, debido a los cambios hormonales en los que los niveles de estrógenos.

Dietas desequilibradas.

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Síntomas más frecuentes.

Inflamación de manos, piernas, tobillos y pies.

Sensación de pesadez.

Dolor de cabeza.

Alteraciones de la tensión arterial.

Aumento de peso.

Síndrome pre-menstrual.

Síntomas de menopausia.

Desequilibrios de la tiroides.

Caída de cabello.

Falta de tono muscular.

Picores.

Alergias.

Uñas quebradizas.

Afecciones de la piel.

Infecciones frecuentes.

Calambres.

Palpitaciones.

Desorientación.

Aturdimiento.

Malestar general.

Las deficiencias más comunes asociadas a la retención de líquidos son las de la vitamina B6 y C, el mineral magnesio y sodio, ácidos grasos esenciales y bioflavonoides.

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Referencias y Bibliografía:

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