Oncología ósea
Nuestro organismo está constituido por un conjunto de células las cuales se dividen periódicamente para poder sustituir a las ya envejecidas o muertas y de esta forma mantener correctamente la integridad y funcionamiento de los diferentes órganos que poseemos, hígado, riñones, estómago, etc. Estos mecanismos de control los regula un gen que marca a la célula cuando debe esta dividirse y cuando permanecer estática. Sucede que cuando estos mecanismos se alteran entonces al dividirse, ella y sus descendientes inician una división incontrolada que con el tiempo darán lugar a un nódulo o un tumor. Y ¿Cuál es la diferencia entre nódulo y tumor? Pues bien, el nódulo, o tumor benigno no posee la capacidad de invadir otros órganos. Sin embargo en el tumor maligno las células crecen y se dividen sin control, sufren nuevas alteraciones, de hecho para que se origine deben producirse de 4 a 6 mutaciones genéticas celulares, y son capaces de invadir otros tejidos y órganos viajando a través de la corriente sanguínea y de la linfa, produciendo las metástasis. Estos tumores malignos serían el cáncer, del cual existen más de 200 tipos, cada uno de ellos con sus particularidades propias.
Comentarios del naturópata
Hoy día, algunos tipos de tumores, mediante estudios clínicos podemos conocer la alteración genética concreta que los ha producido y lo que es más, pueden conocerse las posibilidades mayores o menores de responder al tratamiento. Esta es una enfermedad que está causando estragos en nuestros días entre la población de todas las edades y condición social. Está claro que no existen alimentos ni aportes energéticos que lo curen, pero sí es cierto que podemos beneficiarnos mejorando nuestra calidad de vida y ayudando a nuestro organismo a que pueda luchar contra él. A lo largo de mi experiencia en el trato con personas aquejadas de cáncer he podido comprobar que tienen mayores posibilidades de recuperación aquellos que llevan una vida y una alimentación sana y equilibrada que aquellos que intoxican su organismo.
Cuando se me presentan estos casos mi labor es intentar depurar su organismo para que el sistema inmunitario pueda trabajar con las máximas garantías. Para ello empleo:
1.- Alimentación adecuada al problema rica en nutrientes y antioxidantes.
2.- Aportes extraordinarios como depurativos y estimulantes de las defensas, a base de:
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Vitaminas:
A, B2, B3, B5, B6, B7, B9, B12, C, D, E, F, K, P.
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Plantas y Complementos:
Acerola, Bolsa de pastor, Brecina, Escaramujo, Ginseng, Jalea Real, Maitake, Reishi, Saponaria, Shiitake, Ulmaria, Zarza, Zarzaparrilla.
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