Migrañas

El dolor de cabeza es algo muy frecuente y más en nuestros días, pero existen unos determinados grados y frecuencia que caracteriza a las migrañas, jaquecas o hemicráneas. Esta enfermedad es de origen neurológico-genético y su solución, a veces reside en ciertos cambios nutricionales, al evitar determinados productos químicos que algunos alimentos contienen.

Los primeros dolores de cabeza tienden a aparecer entre los 10 y los 45 años, aunque ocasionalmente pueden ocurrir después de esa edad. El ataque comienza en el cerebro mismo, involucrando varias vías nerviosas y químicas. Los cambios afectan el flujo sanguíneo en el cerebro y tejidos circundantes.

La enfermedad cursa con episodios de dolor agudo intercalados entre largos periodos libres de síntomas. La frecuencia de las crisis es muy variable, lo más usual es entre uno y cuatro episodios al mes que duran entre 4 y 72 horas, si no se realiza ningún tratamiento. Se la considera crónica cuando el paciente tiene episodios migrañosos, 15 días o más al mes.

Los mecanismos bioquímicos que determinan que una persona sea susceptible a presentar episodios de migraña no son totalmente conocidos. Existe un claro componente hereditario, sin embargo no se ha logrado determinar un gen único que sea el responsable de la enfermedad, probablemente estén implicados numerosos genes diferentes.

Clásicamente se le ha dado un papel muy importante a la teoría vascular en la aparición de las crisis. Según esta teoría se produce una vasoconstricción de las arterias craneales que causa el fenómeno del aura y posteriormente tiene lugar una vasodilatación de rebote que es la causante del dolor. En este caso puede llegar a producirse un infarto migrañoso se caracteriza por un déficit de las capacidades motoras o sensitivas de inicio brusco que tiene lugar durante la fase de aura de la crisis migrañosa y puede dejar secuelas permanentes, aunque en general suele recuperarse con el paso del tiempo, pues la zona cerebral infartada es pequeña, de 3 cm de diámetro por término medio. Sin embargo tiene tendencia a repetirse. Esta complicación es infrecuente y se producen únicamente 3,36 casos por cada 100. 000 habitantes al año.

Más recientemente se ha propuesto la teoría neurogénica, según la cual existiría en los pacientes migrañosos una hiperexcitabilidad en la corteza cerebral occipital que sería la causante de que ante determinados estímulos se produzca una depresión cortical propagada que originaría el fenómeno del aura, posteriormente a través de diferentes mediadores químicos se activarían las terminaciones del nervio trigémino, provocando dolor. Los cambios en el calibre de los vasos sanguíneos serían solamente un fenómeno secundario.

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Tipos de migraña.

Pueden distinguirse diferentes variedades de migraña según los síntomas que se presenten. Las más usuales son las siguientes:

  • Migraña con aura o migraña clásica: Es precedida por un conjunto de síntomas específicos llamados aura, que comúnmente se experimenta como una distorsión en la visión. Corresponde al 20% del total de los casos.
  • Migraña sin aura o migraña común: Por el contrario, carece de aura. Muchos pacientes experimentan una sensación extraña y presienten que van a presentar un ataque, estos síntomas se llaman pródromos y no deben confundirse con el aura. La migraña sin aura es la variedad más frecuente y afecta al 75% de los casos.

Otras variedades de migraña poco comunes son:

  • Migraña hemipléjica: Es una forma poco frecuente de migraña que se caracteriza por producirse durante las crisis trastornos motores que causan déficit de movilidad con carácter transitorio. Existen dos variedades, la migraña hemipléjica familiar que es hereditaria y la migraña hemipléjica esporádica.
  • Migraña de tipo basilar: Es un tipo poco frecuente de migraña que se caracteriza porque se presentan síntomas durante la fase del aura que clásicamente se han atribuido a la falta de riego sanguíneo en el área cerebral irrigada por las arterias vertebrobasilares, aunque no existen evidencias claras que prueben que esta falta de riego sea el origen del cuadro. Los síntomas que aparecen son muy variables y pueden consistir en disartria (dificultad para hablar), hipoacusia (perdida de audición), diplopia (visión doble), parestesias que afectan a diferentes músculos e incluso disminución del nivel de conciencia.
  • Migraña retiniana: Es una forma poco usual de migraña que se caracteriza por perdida de visión total o parcial unilateral y de carácter transitorio. Lo más habitual es que la perdida de visión precede al cuadro doloroso, aunque a veces ambos síntomas son simultáneos.
  • Aura sin migraña: Es una circunstancia que ocurre a veces en los pacientes migrañosos, en la cual se produce el fenómeno del aura, generalmente en forma de distorsiones visuales, pero sin que a continuación aparezca el dolor.
  • Migraña oftalmopléjica: Es una entidad infrecuente en la cual el dolor se asocia a parálisis o paresia de alguno de los nervios que hacen posible la movilidad del ojo, nervio oculomotor, nervio troclear y nervio abducens. En la última edición de la clasificación internacional de cefaleas del año 2004, este diagnóstico fue eliminado del grupo de las migrañas e incluido dentro del apartado de neuralgias craneales y dolor facial de origen central, conservando la misma denominación, pero con la palabra migraña entre comillas para recalcar que en realidad es una neuralgia y no una verdadera migraña.

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Causas y Factores a tener en cuenta.

Intolerancia a determinados alimentos; los más frecuentes son los procesados, fermentados, marinados u horneados, chocolate, picantes, productos lácteos, alimentos que contengan glutamato monosódico, tiramina, quesos curados, hígado de pollo, ahumados, higos, frutas (aguacate, banana, cítricos), carnes que contengan nitratos (tocino, salami, carnes curadas, perritos calientes), nueces, cebollas, mantequilla de maní.

Pueden tener origen hereditario.

Las mujeres, sobre todo coindiciendo con el ciclo menstrual son más propensas a padecerlas que los hombres, aunque disminuyen durante el embarazo, concretamente en los últimos 6 meses del mismo.

Abuso del alcohol y sustancias excitantes.

Ciertos olores o perfumes.

Ruidos fuertes.

Ejercicio físico.

Estrés físico y/o emocional.

Dietas estrictas.

Horarios de comidas alterados.

Trastornos del sueño.

Tumores.

Previo a la menstruación.

Cambios en la presión atmosférica.

Presencia de viento, sobre todo cuando éste es intenso.

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Síntomas más frecuentes.

Algunas personas tienen un conjunto de síntomas de advertencia en los ojos llamados auras, antes de que comience el verdadero dolor de cabeza. Estas pueden varias de entre 10 ó 15 minutos antes, hasta 24 horas antes del dolor.

Visión borrosa.

Ver estrellas o líneas en zig, zag.

Dolor ocular.

Hormigueos.

Un punto de ceguera temporal.

El dolor puede sentirse detrás del ojo, en la parte posterior del cuello y la cabeza.

Pueden ser pulsátiles, palpitantes y latir con violencia.

Suelen ser peores en un lado determinado de la cabeza.

Comienzan con un dolor sordo y empeoran con el paso de los minutos o las horas.

Pueden durar de 4 a 72 horas.

Pueden acompañarse de náuseas y vómitos, fatiga, entumecimiento, inapetencia, problemas en la concentración, sensibilidad a la luz y sonido, sudoración fría y abundante, escalofríos.

Después de pasar la crisis de dolor, pueden presentar somnolencia, cansancio, dolor en el cuello y embotamiento mental.

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Referencias y Bibliografía:

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  • Medline Plus.

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