DiarreasPodemos hablar de diarreas cuando hacemos deposición varias veces al día y estas, son muy blandas o líquidas. Este problema puede afectar a todas las razas, sexos, edades y regiones geográficas del mundo. El agua y el saneamiento tienen un papel crucial en la transmisión de las enfermedades diarreicas; lo cual afecta a aproximadamente el 94% de los 4.000 millones de casos, según la OMS.

La definición médica implica más de 3 deposiciones al día o el aumento de la cantidad de heces a más de 200g/día en sujetos adultos. El deseo de evacuar, a menudo incontrolable, suele ser el principal síntoma y, con mucha frecuencia acompañado de cólicos y en extremos, de pus, moco y sangre en las heces.

Se considera diarrea aguda si la duración es menor de 2-4 semanas y diarrea crónica, si el cuadro se extiende más de 4 semanas.

Normalmente este problema no tiene por qué tener mayor repercusión, sin embargo cuando la diarrea se hace prolongada, sí podemos enfrentarnos a efectos negativos y más peligrosos para nuestro cuerpo, por ejemplo la deshidratación o la pérdida de flora intestinal.

Según el mecanismo de producción, la diarrea podremos clasificarla de la siguiente forma:

Diarrea Osmótica: 

Se caracteriza por un aumento del componente no absorbible en el tubo digestivo debido a una inadecuada absorción de las sustancias nutritivas presentes en la luz intestinal. Como consecuencia, los líquidos tampoco se reabsorben, y permanecen en la luz intestinal. Se ve principalmente en síndromes de mal-absorción, por ejemplo, la enfermedad celíaca o en trastornos pancreáticos, en los que la secreción de enzimas digestivas está alterada. Otra causa posible es la utilización de laxantes osmóticos (que actúan aliviando el estreñimiento reteniendo agua en el intestino).

En individuos sanos, demasiado magnesio, vitamina C o lactosa no digerida pueden producir diarrea osmótica. Una persona con intolerancia a la lactosa puede tener problemas digestivos si consume una cantidad elevada de productos lácteos, debido a que la lactosa no absorbida permanece en el intestino. Ello produce un aumento de la retención de líquidos y de la producción de gases, causando una diarrea osmótica. Efectos similares pueden observarse en personas con mal-absorción de fructosa. Alcoholes azucarados como el sorbitol (presentes a menudo en alimentos sin azúcar) se absorben con dificultad y pueden producir una diarrea osmótica. Es también una diarrea ácida que produce como consecuencia un marcado eritema perianal.

Ciertos alimentos, como algunas frutas, frijoles y matinales usados como sustitutos del azúcar en algunos regímenes dietéticos, dulces y goma de mascar pueden causar diarrea osmótica.

Varios hechos caracterizan clínicamente a la diarrea osmótica.

  • Desaparece con el ayuno del paciente o con la interrupción de la ingesta del soluto poco absorbible.
  • Se observa un gradiente osmótico en las heces: la osmolaridad fecal es muy alta respecto al plasma (en condiciones normales es isotónica, es decir, igual que la del plasma). Principalmente el sodio fecal suele ser <60 mOsm; menor que la plasmática.
  • El volumen de heces excretado es normalmente inferior a 1 litro / 24 h;
  • El pH fecal suele ser menor a 5 (ácido) por la fermentación bacteriana de los hidratos de carbono no absorbidos.
  • Tendencia a la deshidratación con alto contenido en sodio en el plasma.
  • Es autolimitada y de corta duración, cesando tan pronto como se deje de ingerir productos osmóticos.

Diarrea Secretora:

Se produce un aumento de la secreción de electrolitos (especialmente sodio y cloro) hacia la luz intestinal arrastrando consigo agua, debido a una alteración en el transporte de agua y de iones a través del epitelio del intestino. En la mayoría de los casos predomina una disminución de la absorción, pero a veces se observa un aumento inadecuado en la secreción de líquidos hacia la luz intestinal. En este caso, se suele hablar de diarrea acuosa. El primer objetivo del tratamiento es la corrección de la deshidratación, para lo cual se administran líquidos por vía preferentemente oral o intravenosa para reponer los que se pierden con la diarrea.

En la diarrea secretora, se observan las siguientes características:

  • Como la diarrea se debe a un trastorno del transporte de iones, no existe respuesta (o muy pequeña) al ayuno: no se disminuye el volumen fecal, ni se aumenta en caso de ingesta;
  • El gradiente osmótico entre la osmolaridad de las heces y el plasma es muy pequeño; el sodio fecal suele ser >60 mOsm; aproximadamente igual que la plasmática; la pérdida de sodio es mayor que la de potasio;
  • Las heces suelen ser voluminosas, más de 1 litro / 24 h.
  • El pH fecal suele ser neutro
  • La pérdida concomitante de bicarbonato causa una acidosis metabólica.

Sin embargo, algunas diarreas secretoras, como las debidas a malabsorción de ácidos grasos o consumo de laxantes, como el aceite de ricino y los ácidos biliares, pueden ceder con el ayuno.

 

Causada por agente infeccioso: 

Es el tipo más frecuente. La etiología del 70% de los casos de diarrea infecciosa es la viral. Todos los años, las causas principales de gastroenteritis infantil son los Rotavirus, causantes de 600.000-800.000 muertes en todo el mundo. El virus infecta los enterocitos del intestino, disminuye la actividad de las enzimas que digieren los azúcares, y disminuye la reabsorción del ión Na+ y del agua en el intestino. Además producen activación del sistema nervioso entérico y la secreción de iones Cl-. Todo ello produce un exceso de fluidos en la luz intestinal, que tiene como consecuencia una diarrea acuosa. Otros agentes etiológicos virales son los Norovirus, que ejercen una acción directa sobre la actividad de las enzimas de los enterocitos.

En un 1,5%-5,6% de los casos, la infección es de etiología bacteriana. Las bacterias más frecuentes son Campylobacter (2,3%), Salmonella (1,8%), Shigella (1,1%) o Escherichia coli (0,4%). En este caso, las bacterias adquiridas por vía oral superan las defensas inmunológicas y atacan los enterocitos, de forma directa o mediante la producción de toxinas como la presente en la infección del cólera. Tanto las bacterias como las toxinas pueden provocar la muerte celular y pasar a la circulación sanguínea, generando síntomas sistémicos, como fiebre, escalofríos, náuseas o vómitos. Según las bacterias produzcan o no la muerte celular, se subdividen en no citotóxicas (los patógenos estimulan la función secretora activando las enzimas intracelulares sin dañar la capa epitelial: Vibrio cholerae, el agente patógeno del cólera, algunas cepas de E. coli y Bacillus cereus) y citotóxicas (patógenos que dañan la capa epitelial de forma directa, como Shigella, Clostridium perfringens, C. difficile, Staphylococcus aureus, Salmonella y Campylobacter).

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Causada por un tumor:

Existe también la posibilidad de un tumor productor de péptido intestinal vasoactivo (VIP) o vipoma, un tipo de cáncer poco frecuente, así como el carcinoide y el gastrinoma ocasionalmente también causan diarrea secretora.

 

Debida a motilidad intestinal:

Se produce por un aumento de la motilidad intestinal (hipermotilidad). Si el alimento se mueve demasiado rápido a través del intestino, no hay tiempo suficiente para la absorción de los nutrientes y el agua. Se observa por ejemplo en el síndrome de colon irritable, después de una cirugía, en el caso de trastornos hormonales (hipertiroidismo), o una neuropatía diabética. También aparece en pacientes a los que se les ha retirado una parte del intestino mediante cirugía. Este tipo de diarrea puede tratarse con agentes que reducen la motilidad intestinal, como la loperamida, un agonista de sustancias opioideas.

 

Diarrea exudativa:

También llamada diarrea inflamatoria, se produce cuando aparece un daño de la mucosa intestinal, incluyendo inflamación, úlceras o tumefacciones, lo que tiene como consecuencia un aumento de la permeabilidad intestinal: se produce una pérdida pasiva de fluidos ricos en proteínas y una menor capacidad de reabsorber los fluidos perdidos. A menudo aparece debido a enfermedades del tracto gastrointestinal, como el cáncer de colon, colitis ulcerosa, tuberculosis, etc., o en patologías donde no se absorben los ácidos biliares, que entrarán en el colon con un aumento de la afluencia de electrolitos. Se observan características comunes a los otros tres tipos de diarrea. Puede producirse debido a agentes infecciosos (virus, bacterias, parásitos) o problemas autoinmunes como es el caso de la enfermedad de Crohn.

 

Siempre en estos casos, se debe acudir a un especialista para que determine las causas de esta situación.

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Causas y Factores a tener en cuenta.

Son varias las causas que pueden provocar una diarrea, estas son algunas de las más comunes:

Disentería: Generalmente está acompañada de sangre y esto, es indicativo de una invasión del tejido intestinal. Está causada por un exceso de agua por liberación de la hormona antidiurética de la glándula pituitaria posterior. La disentería es un síntoma de Shigelosis, Entamoeba histolytica, y Salmonelosis.

Malabsorción: Es una incapacidad para absorber los alimentos, principalmente en el intestino delgado, pero también puede ser debido a disfunción del páncreas. Las principales causas incluyen la enfermedad celíaca (intolerancia al trigo, el centeno, la cebada y el gluten, la proteína del grano), la intolerancia a la lactosa que es una intolerancia al azúcar de la leche, no común en los europeos), o a la fructosa, anemia perniciosa (deterioro de la función intestinal debido a la incapacidad para absorber la vitamina B12), la pérdida de las secreciones pancreáticas (puede ser debido a la fibrosis quística o una pancreatitis), el síndrome de intestino corto por una operación quirúrgica, la fibrosis por radiación, generalmente tras el tratamiento del cáncer, y de otras medicamentos, incluidos los agentes utilizados en quimioterapia.

Enfermedad inflamatoria intestinal: Esta patología se caracteriza por la superposición de dos tipos de trastornos de origen desconocido:

  • La colitis ulcerosa crónica, que se caracteriza por diarrea con sangre y la inflamación, afecta principalmente a la parte distal del colon cerca del recto.
  • La enfermedad de Crohn, que generalmente afecta segmentos bastante bien demarcados en el colon y a menudo afecta a la porción final del intestino delgado.

 

Síndrome de intestino irritable: Otra posible causa de la diarrea es el síndrome de colon irritable (SII; en inglés, IBS por irritable bowel syndrome). Síntomas de la definición de SII: dolor o malestar abdominal aliviado por la defecación, heces inusuales (diarrea o estreñimiento o ambos) o variaciones en la frecuencia de las heces, por lo menos 3 días a la semana durante los últimos 3 meses. Los síntomas de SII pueden estar presentes en pacientes con una gran variedad de condiciones, que incluyen las alergias a los alimentos, diarrea infecciosa, celiaca, y enfermedades inflamatorias del intestino. El tratamiento de la enfermedad subyacente (enfermedad celíaca, alergia a los alimentos, disbiosis bacterianas, etc.) por lo general resuelve la diarrea. La disbiosis bacteriana es la alteración de la flora intestinal fisiológica, que protege el tracto intestinal de la infección o proliferación de determinadas bacterias patógenas. El SII puede causar hipersensibilidad visceral. Si bien no hay tratamiento para el SII indiferenciado, los síntomas, incluyendo la diarrea, a veces pueden gestionarse a través de una combinación de cambios en la dieta, suplementos de fibra soluble, y / o medicamentos.

Alcohol: La diarrea crónica (de una duración superior a 4 semanas) puede estar causada por la ingestión crónica de etanol. El consumo de alcohol afecta la capacidad del organismo para absorber el agua: a menudo este es un síntoma que acompaña a una resaca después de una borrachera. El alcohol se absorbe en el intestino, y a medida que pasa por las células intestinales, su toxicidad causa que estas células pierdan la capacidad de absorber agua. Esto genera un flujo de líquido desde las células del revestimiento intestinal, que se vierte a la luz intestinal y que a su vez se absorbe mal. La diarrea suele durar varias horas hasta que el alcohol es desintoxicado y retirado del sistema digestivo. Los síntomas varían de una persona a otra y se ven influidos por la cantidad consumida, así como por las diferencias fisiológicas.

Enfermedad isquémica del intestino. Normalmente afecta a las personas de edad avanzada y puede ser debida a la obstrucción de las arterias.

El cáncer de intestino: Algunos cánceres de intestino (pero no todos) pueden producir diarrea. El cáncer de colon es el más común.

Tumores secretores de hormonas: Algunas hormonas (como la serotonina) pueden causar diarrea si se excretan en exceso (generalmente debido a un tumor).

Diarrea de sales biliares: El exceso de sales biliares que entran en el colon (en lugar de ser absorbidos al final del intestino delgado) puede causar diarrea, por lo general poco después de comer. La diarrea de sales biliares es un efecto secundario adverso de la eliminación de la vesícula biliar. Por lo general, se trata con colestiramina, un secuestrante de sales biliares.

Enfermedad celíaca.

Protozoos intestinales tales como la giardiasis.

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