CirrosisUna cirrosis hepática implica que las células del parenquima  o hepatocitos (células que lo hacen funcional) del hígado al morir, son sustituidas por un tejido anormal. Comienzan a aparecer depósitos de fibras de colágeno formando nódulos que aislan el tejido hepático alterando su arquitectura y dificultando la relación entre los hepatocitos y los vasos sanguíneos finos, a través de los cuales ejercen sus funciones, depuran y nutren. Según la OMS mueren aproximadamente unas 200.000 personas a causa de cirrosis hepática en los países desarrollados. En España, afecta a 4 de cada 10.00 personas y su origen, es fundamentalmente el abuso del alcohol.

En la evolución de la enfermedad se pueden distinguir dos fases según los pacientes hayan o no desarrollado las complicaciones de la enfermedad: Cirrosis compensada y Cirrosis descompensada.

En muchos casos, el diagnóstico de la cirrosis es casual, puesto que en la fase compensada de la enfermedad sus manifestaciones pueden ser poco aparentes, presentando síntomas vagos o inespecíficos como dispepsia o astenia.

En la cirrosis descompensada pueden aparecer las siguientes complicaciones:

Ascitis: Acumulo de líquido libre intraabdominar; éste puede infectarse causando una peritonitis bacteriana espontánea.

Encefalopatía hepática:Un deterioro de la función neurológica, relacionado con el paso desde la circulación portal a la circulación general, de sustancias no depuradas por el hígado.

Hemorragias digestivas por varices esofágicas.

Ictericia: Un aumento en los niveles de bilirrubina que se acumulan en los tejidos. La piel y los ojos se tornan amarillentos.

El desarrollo de un hepatocarcinoma: Cáncer de hígado.

 

En el desarrollo de estas complicaciones intervienen básicamente dos factores:

La hipertensión portal, es decir un aumento de la tensión arterial en la vena porta.

La insuficiencia hepatocelular.

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Causas y Factores a tener en cuenta.   

Las principales causas de cirrosis en los países desarrollados son:

Hepatitis crónica a causa del virus C: Se trata de una enfermedad infectocontagiosa que provoca una inflamación del hígado ocasionando que éste deje de funcionar.

Hepatitis crónica por virus B: Es una infección que se caracteriza por necrosis e inflamación del hígado.

Infección crónica mixta por virus B y D.

Consumo excesivo y continuado de alcohol.

Hemocromatosis primaria, es decir una excesiva sobrecarga de hierro en el hígado.

Enfermedad de Wilson, es decir sobrecarga de cobre en el hígado.

Intoxicación hepática por fármacos u otros químicos hepatotóxicos.

Enfermedades crónicas de la vesícula biliar que afecten a la producción o a la salida de bilis del hígado.

Deficiencia de alfa-1 antitripsina. Se trata de una enfermedad genética hereditaria muy rara, que puede ser causa de enfermedad crónica hepática.

Enfermedades metabólicas adquiridas como la esteatohepatitis no alcohólica (inflamación grasa del hígado) asociada a la diabetes a la dislipemia.

Prácticas sexuales de alto riesgo.

Personas que abusan de la sal.

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Síntomas más frecuentes.

En una cirrosis compensada: 

Aumento en los niveles de transaminasas.

Falta de apetito.

Pérdida de peso.

Fatiga o Cansancio generalizado.

Debilidad general.

Náuseas y vómitos.

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En una cirrosis descompensada: 

Vómitos con sangre en casos más severos cuando existen varices esofágicas o alteraciones en la coagulación de la sangre.

Inflamación del vientre a causa de la aparición de líquido (ascitis).

Fiebre.

En los varones es frecuente que presenten impotencia y aumento en el tamaño de las mamas (ginecomastia).

En las mujeres es frecuente que se produzcan trastornos de la menstruación con reglas irregulares y escasas.

Pérdida o disminución en el vello, concretamente en las axilas y el pubis.

Aparición de arañas vasculares en la piel.

Aumento de las glándulas parótidas.

Enrojecimiento de las palmas de las manos.

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Referencias y Bibliografía:

  • Gran Colección de la salud, Enfermedades y tratamientos 3, páginag  26 y 27, Editorial Plaza & Janéz, 2003, ISBN: 84-9789-265-8