La artrosis, también conocida como enfermedad degenerativa articular, es el tipo más frecuente de afección de las articulaciones. Se caracteriza por el desgaste progresivo del (la almohadilla), que hace que los huesos tiendan a juntarse, causando una limitación de los movimientos, crujidos, deformidad y, a veces hinchazón en la articulación dañada. Las articulaciones más afectadas son las caderas, las rodillas, las vértebras lumbares inferiores y las cervicales, y las articulaciones de los dedos de las manos.

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Además las articulaciones están suavizadas por una sustancia llamada líquido sinovial que hace las funciones de almohadilla para evitar las fricciones que de otra forma tendrían que soportar cada una de nuestras articulaciones.

Pues bien en estos casos, cuando nuestro cuerpo no repone las al ritmo que las gasta, sucede que estas almohadillas se vuelven rígidas o por el contrario se debilitan perdiendo parte de su contenido y el que queda se convierte en demasiado acuoso para soportar la fricción del hueso.

Realmente la artrosis es un problema de fabricación de proteínas (una alteración química del organismo) que es de lo que está constituida fundamentalmente la matriz del hueso. Esta sustancia es la que fija el calcio en forma de fosfato de cal.

El recambio de proteínas del esqueleto tarda entre 2 y 6 años en reponer la parte viva del hueso y los cartílagos en el adulto, a partir de la mediana edad, incluso hasta 12 años. Sucede que muchas personas la reposición de los cartílagos van más lentas que el desgaste, y el resultado es una disminución de su grosor y un acercamiento peligroso de los huesos, que de esta forma rozan los nervios provocando pinzamientos y dificultad en el riego sanguíneo de la zona afectada. Aparecen entonces los llamados picos de loro que son como un derrumbe de los cuerpos vertebrales, provocando los llamados osteofitos y la espondilosis.

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Causas y factores a tener en cuenta en la artrosis

Las causas de la enfermedad son múltiples:

EDAD: El desgaste producido con los años y la dificultad cada vez mayor de la recuperación del tejido son factores a tener en cuenta.

LA GENÉTICA: Parece que la artrosis de las manos en las mujeres podría tener carácter hereditario. Hereditariamente por un gen llamado HLAP 27, que es determinante en la aparición de la enfermedad. Entre un 5 y un 10% de los afectados de artritis reumatoide y artrosis, tienen antecedentes familiares.

LA OBESIDAD: El sobrepeso daña las articulaciones, sobre todo de las caderas y de las rodillas. Debemos recordar que todo nuestro peso recae sobre las extremidades inferiores. A mayor peso, mayor sobrecarga.

LA SOBRECARGA: Debida a diferencias de tamaños entre las piernas, lo que provoca que una articulación cargue más que otra.

LAS LESIONES: Cualquier lesión que  haya afectado a una articulación predispone a una artrosis ya que la recuperación nunca es completa.

LA PROFESIÓN: Los profesionales que por su modo de trabajo esfuerzan su organismo, están más predispuestos ya que sobrecargan las articulaciones.

INFECCIÓN: Infección en otra zona del cuerpo (intestinal o del tracto sexual) al aparecer el síndrome de REITER.

LA HUMEDAD: El exceso de humedad en la zona donde el sujeto vive o donde trabaja y por lo tanto pasa muchas horas al día.

LA ALIMENTACIÓN: El tipo de alimentación, que pueda producir ácido úrico, formando cristales en la artritis gotosa que hace que primero se degenere las partes blandas de la articulación y posteriormente y de forma consecuente el hueso de la articulación.

OTRAS CAUSAS: Causas desconocidas como la artritis reumatoide, la psoriasis y el lupus eritematoso, en definitiva, lesiones anteriores.

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Síntomas más frecuentes de artrosis

  • Sensación de rigidez en articulaciones al levantarse, estas se muestran con escasa flexibilidad.
  • El dolor articular puede ser discreto o muy intenso.
  • Debilidad general, el paciente se siente casi permanentemente cansado.
  • Falta de apetito.
  • En algunas ocasiones se producen picos de o fiebre alta sobre todo en la noche.
  • Dolores punzantes y agudos como de descargas eléctricas.
  • Dolores que cambian de un sitio a otro con gran rapidez.
  • Dolores violentos en los huesos como si estuvieran rotos.
  • Articulaciones rojas, edematizadas y muy dolorosas al menor contacto.
  • Los dolores pueden agravarse con el calor de la cama, con los cambios de temperatura, con el frío y con el calor.
  • Deformación más o menos acusada en articulaciones.
  • Transpiraciones nocturnas con mal olor.
  • Sed elevada.
  • En los casos en que concurra una osteoporosis avanzada se pueden producir generalizadas.
  • Cistitis repetitivas. La persona aquejada de artrosis suele presentar con mucha frecuencia inflamaciones de la vejiga urinaria o de la uretra.
  • En algunos casos se puede dar una Faringitis crónica.
  • Uñas frágiles, se rompen y laminan con demasiada facilidad.
  • Cabellos sin vitalidad. El pelo se muestra con poco brillo y se pierde abundantemente.
  • En algunas personas aparecen morados (hematomas) en manos, brazos o piernas con gran facilidad.
  • Las digestiones se vuelven dificultosas, y tienen la sensación de sentirse hinchados con el vientre doloroso después de las comidas.
  • Alteraciones del sistema nervioso, irritabilidad, ansiedad, depresión, insomnio; o por el contrario tendencia a quedarse dormido a cualquier hora.
  • Cuando la artrosis es cervical la persona puede sentir vértigos, dolores de cabeza, náuseas; todo ello como consecuencia de la inflamación que se produce en las vértebras.
  • Es muy corriente que una persona con su esqueleto descalcificado tenga una arterioesclerosis prematura, originada por el calcio, que no es retenido por los huesos y va a depositarse en las arterias provocando con ello un endurecimiento y estrechamiento de las mismas dificultando la circulación.
  • Anemia en muchos casos.
  • : Bultos de tejido que se forman bajo la piel. Estos pueden aparecer en los dedos de las manos; en los pies; en los codos, en los hombros.
  • Inflamaciones de los tejidos de revestimiento de los órganos.
  • Inflamación de los vasos sanguíneos: .
  • Sequedad de ojos, boca o piel.

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Referencias y bibliografía:

  • Wandel S, Jüni P, Tendal B, Nüesch E, Villiger PM, Welton NJ, Reichenbach S, Trelle S (2010).
  • Miller N, Lacroix EM, Backus J. The making of Medlineplus. Public Libraries. 2001 Mar-Apr;40(2):111-3.
  • Miller N, Tyler RJ, Backus JEB. MedlinePlus: The National Library of Medicine brings quality information to health consumers.

 

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