Desde el punto de vista químico la célula está compuesta de dos tipos de sustancias: las orgánicas y las inorgánicas o minerales, asociadas ambas en estrictamente fijadas combinaciones bioquímicas. Cuando aparece una rotura de dicho equilibrio, se establece en la célula un desequilibrio mineral, no pudiendo a partir de ese momento ser fabricado en las proporciones justas e indispensables Por lo tanto los fenómenos vitales serán alterados, y esto nos conducirá a la enfermedad.

La aparición repentina de una carencia mineral posibilita la producción de productos más o menos nocivos y determina un exceso de elementos orgánicos embarazosos.

Las sustancias que entran a formar parte de la composición de la célula son las mismas que luego se encuentran en las cenizas, después de su calcinación.

SchüsslerEl tratamiento con las llamadas SALES BIOQUÍMICAS o SALES DE SCHÜSSLER, constituye una terapia de terreno que emplea un conjunto de 12 sales inorgánicas las cuales ejercen una acción bioquímica cualitativa en relación con la puesta en marcha de actividades fisiológicas debilitadas o alteradas.

Este método se basa principalmente, en el hecho fisiológico de que tanto la estructura como la vitalidad de los órganos del cuerpo dependen de ciertas cantidades proporcionales de constituyentes inorgánicos, que son necesarias para su mantenimiento y correcto funcionamiento. Es decir, determinada sal se encuentra en un órgano, lugar o tejido específico en una concentración significativa, debido a que sobre ellos está ejerciendo una acción bioquímica, fundamental para la adecuada funcionalidad del metabolismo.

Dice el doctor Schüssler en  Una terapéutica abreviada: “El hombre fue hecho de aire y tierra. La actividad de las plantas le dio vida. Después de la muerte el cadáver se trasforma en aire y cenizas, las cuales son aprovechadas por las plantas para desarrollar nuevas energías. Estos conceptos me indujeron a crear la terapéutica bioquímica”.

Se realizaron estudios acerca de la composición inorgánica de los distintos órganos del ser humano, calcinándolos y estudiando químicamente el resultado de la incineración, es decir, las sales inorgánicas constitutivas de los distintos órganos y tejidos.

Los resultados de los análisis sobre las cenizas del cuerpo realizadas por Schank, aportan que los constituyentes inorgánicos son: fósforo, azufre, sodio, potasio, calcio, magnesio, cloro, flúor, yodo, silicio y trazas de cobre, cobalto, níquel, manganeso, estaño, zinc, oro, mercurio, aluminio y arsénico.

Según Schüssler, cualquier alteración del movimiento molecular de la organización de estas sales en los tejidos vivos, origina una enfermedad que puede reequilibrarse mediante la administración de las mismas en muy pequeñas concentraciones. La afinidad del tejido en cuestión por la sal correspondiente moviliza esta sustancia hacia su lugar de acción donde, debido a su carencia, está debilitado.