hidratosLos carbohidratos o hidratos de carbono, son compuestos orgánicos compuestos por carbono, hidrógeno y oxigeno en una relación 1:2:1 respectivamente. Su fórmula química es (CH2O)n, donde la n indica el número de veces que se repite la relación para formar una molécula de hidrato de carbono más o menos compleja.

En nuestra dieta alimentaria, éstos representan entre el 40-80%. Aunque todos ellos comparten la misma estructura básica, existen diferentes tipos de hidratos de carbono que se clasifican en función de la complejidad de su estructura química, de esta forma veremos:

Monosacáridos, que son los carbohidratos de estructura más simple. Destacan:

  1. Glucosa: Se encuentra en las frutas o en la miel. Es el principal producto final del metabolismo de otros carbohidratos más complejos. En condiciones normales es la fuente exclusiva de energía del sistema nervioso, se almacena en el hígado y en el músculo en forma de glucógeno.
  2. Fructosa : Se encuentra en la fruta y la miel. Es el mas dulce de los azúcares. Después de ser absorbida en el intestino, pasa al hígado donde es rápidamente metabolizada a glucosa.
  3. Galactosa: No se encuentra libre en la naturaleza, es producida por la hidrólisis de la lactosa o azúcar de la leche.

Disacáridos, que son la unión de dos monosacáridos, uno de los cuales es la glucosa.

  1. Sacarosa (glucosa + fructosa): Es el azúcar común, obtenido de la remolacha y del azúcar de caña.
  2. Maltosa (glucosa + glucosa): Raramente se encuentra libre en la naturaleza.
  3. Lactosa (glucosa + galactosa): Es el azúcar de la leche.

Al conjunto de monosacáridos y disacáridos se les llaman azúcares.

Polisacáridos, la mayoría de los cuales son el resultado de la unión de unidades de monosacáridos (principalmente glucosa). Algunos tienen mas de 3.000 unidades. Son menos solubles que los azúcares simples y su digestión es más compleja.

  1. Almidón: Es la reserva energética de los vegetales, está presente en los cereales, tubérculos y legumbres. El almidón en su estado original es hidrolizado en el aparato digestivo con gran dificultad, es necesario someterlo, previamente, a la acción del calor. El calor hidroliza la cadena de almidón produciendo cadenas más pequeñas. A medida que disminuye su tamaño aumenta su solubilidad y su dulzor, siendo mas fácilmente digeridas por las enzimas digestivas.
  2. Glucógeno: Es la principal reserva de carbohidratos en el organismo. Se almacena en el hígado y el músculo, en una cantidad que puede alcanzar los 300 – 400 gramos. El glucógeno del hígado se utiliza principalmente para mantener los niveles de glucosa sanguínea, mientras que el segundo es indispensable como fuente de energía para la contracción muscular durante el ejercicio, en especial cuando este es intenso y mantenido.

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Metabolismo de los carbohidratos.

No todos los carbohidratos se metabolizan igual ni tienen las mismas funciones. Sabemos, por ejemplo, que el almidón no es completamente digerido en el aparato digestivo, de hecho algunos almidones casi no son digeridos. Los carbohidratos que no son digeridos también tienen un importante efecto fisiológico en el organismo (fibra dietética).

Para ser absorbidos los polisacáridos y los oligosacáridos han de ser hidrolizados y convertidos en monosacáridos. La digestión del almidón comienza en la boca, con la acción de la amilasa salivar, pero es la amilasa pancreática, en el intestino, la que realmente se encarga de la digestión del almidón, convirtiéndolo en moléculas más pequeñas. Posteriormente las enzimas de la superficie de las células de la mucosa intestinal los hidrolizan hasta convertirlos en monosacáridos que puedan ser absorbidos.

Los disacáridos son hidrolizados por las enzimas del borde de las células intestinales. La falta de alguna de estas enzimas da lugar a intolerancia de determinados azúcares (como la intolerancia a la lactosa o azúcar de la leche por falta de la enzima lactasa).

Tras la ingesta de carbohidratos puede verse una variación de los niveles de glucosa en sangre, esta variación es conocida como Índice Glicémico y puede considerarse un índice valido del valor biológico de los carbohidratos. Se define como la respuesta de la glucosa sanguínea tras la ingesta de 50 gr de carbohidratos, y se expresa en porcentaje de la respuesta producida por un alimento estándar que se considera como 100 (habitualmente el pan blanco).

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Funciones en el organismo.

Balance energético: La principal función de los hidratos de carbono es la producción de energía (aportan 4 kcal/gramo y la fibra 2 kcal/gramo) para el mantenimiento de las funciones vitales. Las fuentes energéticas son las proteínas, los carbohidratos y las grasas, que son oxidados para generar energía. Las grasas son fácilmente acumuladas en el tejido adiposo con un mínimo gasto, por lo que el organismo tiende a guardarlas. Sin embargo, las proteínas son funcionales y el organismo no tiene depósitos de proteínas para acumular el exceso, por lo que las proteínas no utilizadas han de ser oxidadas. Los carbohidratos se acumulan en el organismo en forma de glucógeno, pero los depósitos de glucógeno son pequeños (500 gr) por lo que el exceso ha de ser oxidado o convertido en grasa y depositado en el tejido adiposo con un alto coste energético, además el sistema nervioso y las células sanguíneas utilizan la glucosa como fuente casi exclusiva de energía.

En diferentes estudios se ha probado que en individuos obesos la fuente principal de calorías son las grasas y no los carbohidratos. Por otro lado los alimentos que en carbohidratos producen en el organismo sensación de saciedad lo que limita la ingesta.

La importancia de los hidratos de carbono en la dieta de los deportistas es bien conocida. Los carbohidratos han sido reconocidos como los macronutrientes más importantes durante la preparación física, mientras que la importancia de las proteínas de la dieta como fuente de energía y para el desarrollo muscular ha sido sobrevalorada.

En condiciones normales se considera que una dieta sana es la que suministra al menos un 50% de carbohidratos, 35% o menos de grasa y el resto en forma de proteínas. En deportistas se considera adecuada una dieta que tenga alrededor de un 60% en forma de hidratos de carbono, 30% o menos de grasas y un 10-15% de proteínas, esta distribución dietética asegura la capacidad de resistencia al ejercicio preservando los depósitos de glucógeno muscular.

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Referencias y Bibliografía:

  • Carlos Iglesias Rosado: Unidad de Nutrición Clínica y Dietética. Hospital universitario La Paz. Madrid