La linfa es un líquido corporal que recorre los vasos linfáticos y generalmente carece de pigmentos. Se produce tras el exceso de líquido que sale de los capilares sanguíneos al espacio intersticial o intercelular, siendo recogida por los capilares linfáticos que drenan a vasos linfáticos más gruesos, hasta converger en conductos que se vacían en las venas subclavias. sistemaRecorre el sistema linfático gracias a débiles contracciones de los músculos, de la pulsación de las arterias cercanas y del movimiento de las extremidades. Está compuesta por un líquido claro pobre en proteínas y rico en lípidos, parecido a la sangre, pero con la diferencia de que las únicas células que contiene son los glóbulos blancos que, o migran de los capilares o proceden de los ganglios linfáticos, sin contener hematíes. La linfa es más abundante que la sangre. Puede contener microorganismos que al pasar por el filtro de los ganglios linfáticos son eliminados.

Las tres funciones que realiza la linfa son:

  • Recolectar y devolver el líquido intersticial a la sangre.
  • Defender el cuerpo contra los organismos patógenos.
  • Absorber los nutrientes del aparato digestivo y volcarlos en las venas subclavias.

Su composición es similar a la del plasma sanguíneo y contiene sustancias como:

  • Proteínas plasmáticas.
  • Ácidos grasos de cadena larga (absorbidos del contenido intestinal).
  • Fibrinógeno.
  • Células hemáticas.
  • Células cancerosas.
  • Gérmenes.
  • Restos celulares y metabólicos.

Las células hemáticas como los macrófagos, linfocitos y granulocitos, son elementos celulares responsables de la defensa y reacción frente a los microorganismos y que se añaden a la linfa procedentes de los ganglios linfáticos. Los ganglios linfáticos son además estaciones de filtraje de la linfa.

La cantidad de linfa que circulará, dependerá de la circulación sanguínea (el aumento de la filtración capilar produce un aumento de la cantidad de linfa). Ante toda dilatación capilar sanguínea por aplicación de calor o esfuerzo muscular, se produce un aumento de la filtración y de la cantidad de linfa. En el transcurso de 24 horas, circulan aproximadamente de 2 a 2,4 litros de linfa (conducto torácico). En aquellos órganos que siempre permanecen activos, tales como corazón, pulmón y glándulas, continuamente se está produciendo linfa.

El sistema linfático es uno de los más importantes del cuerpo, por todas las funciones que realiza a favor de la limpieza y la defensa del cuerpo. Está considerado como parte del sistema circulatorio porque está formado por conductos parecidos a los vasos capilares, que transportan un líquido llamado linfa, que proviene de la sangre y regresa a ella. Este sistema constituye por tanto la segunda red de transporte de líquidos corporales.

Está constituido por los troncos y conductos linfáticos de los órganos linfoideos primarios y secundarios. Cumple cuatro funciones básicas:

  • El mantenimiento del equilibrio osmolar en el tercer espacio.
  • Contribuye de manera principal a formar y activar el sistema inmunitario (las defensas del organismo).
  • Recolecta el quilo a partir del contenido intestinal, un producto que tiene un elevado contenido en grasas.
  • Controla la concentración de proteínas en el intersticio, el volumen del líquido intersticial y su presión.

Los ganglios linfáticos son más numerosos en las partes menos periféricas del organismo. Su presencia se pone de manifiesto fácilmente en partes accesibles al examen físico directo en zonas como axilas, ingle, cuello, cara, huecos supraclaviculares y huecos poplíteos. Los conductos linfáticos y los nódulos linfoideos, se disponen muchas veces rodeando a los grandes troncos arteriales y venosos aorta, vena cava, vasos ilíacos, subclavios, axilares, etc. Son pequeñas bolsas que se encuentran entre los vasos linfáticos en estos, se almacenan los glóbulos blancos. Más concretamente en los linfocitos.

Los tejidos linfáticos del sistema linfático son el bazo, el timo, las placas de peyer, los ganglios linfáticos y la médula ósea.

El bazo, tiene la función de filtrar la sangre y limpiarla de formas celulares alteradas y, junto con el timo y la médula ósea, cumplen la función de madurar a los linfocitos, que son un tipo de leucocito.

El Timo, es responsable de la maduración de los linfocitos T que son los responsables de coordinar la respuesta inmune celular. También se ocupan de realizar la cooperación para desarrollar todas las formas de respuestas inmunes, como la producción de anticuerpos por los linfocitos B.

Las placas de Peyer, son unos cúmulos de tejido linfático (folículos linfoides) que recubren interiormente las mucosas como las del intestino y las vías respiratorias. En su mayor parte, estos folículos linfoides se ubican en el íleon terminal y están formados principalmente por linfocitos B, que sintetizan inmunoglobulinas A, que a su vez van a realizar una función muy importante de inmunidad (exclusión inmunológica), opsonizando agentes patógenos que atraviesen estas paredes para que estos últimos puedan ser procesados por las células presentadoras de antígenos (CPA) y presentados a los linfocitos T, desencadenando una respuesta inmune.

Los ganglios o nodos linfáticos, son unas estructuras nodulares que forman parte del sistema linfático y forman agrupaciones en forma de racimos. Son una parte importante del sistema inmunitario, ayudando al cuerpo a reconocer y combatir gérmenes, infecciones y otras sustancias extrañas. Se localizan en axilas, ingle, cuello, mediastino y abdomen.

La médula ósea, que es un tipo de tejido que se encuentra en el interior de los huesos largos, vértebras, costillas, esternón, huesos del cráneo, cintura escapular y pelvis. Todas las células sanguíneas derivan de una sola célula madre hematopoyética pluripotencial ubicada en la médula ósea. Ésta conocida también, como médula ósea roja es la encargada de elaborar las defensas inmunitarias del cuerpo, además de encargarse del almacenaje de células grasas.

La médula ósea roja es una sustancia muy irrigada (de ahí su color) que está compuesta de tejido conectivo y vasos sanguíneos, los cuales contienen:

  • Eritrocitos primitivos.
  • Células macrófagas.
  • Megacariocitos.
  • Células grasas.

Cuando la presión sanguínea aumenta dentro de los vasos capilares, el plasma sanguíneo tiende a difundirse a través de las paredes de los capilares, debido a la gran presión que se ejerce sobre estas paredes. Durante este proceso se pierde gran cantidad de nutrientes y biomoléculas que son transportados por medio de la sangre, creando con esto una descompensación en la homeostasis; es en este instante en donde toma una importancia radical el sistema linfático, ya que se encarga de recolectar todo el plasma perdido durante la presión sanguínea y hacer que retorne a los vasos sanguíneos manteniendo, de esta forma, la homeostasis corporal.