FatigaEl síndrome de fatiga crónica, también llamado encefalomielitis miálgica es una enfermedad clasificada por la OMS (1989), dentro de enfermedades neuróticas, considerada como una enfermedad grave. Puede afectar de manera progresiva al sistema inmunológico, el neurológico, el cardiovascular y el endocrino.

Se denomina síndrome de fatiga crónica al estado de fatiga persistente, de más de 6 meses de duración, al que se le añaden un conjunto de síntomas variados y relacionados, y que deben reunir unos criterios clínicos establecidos por expertos internacionales (criterios de Colmes de 1988, o criterios de Fukuda de 1994, o criterios Canadienses del 2003).

Se considera la existencia de base de una disfunción del sistema inmunitario, que altera el equilibrio del organismo y, justifica de esta manera, la cantidad y variedad de síntomas que el paciente puede tener a lo largo de su vida.

Actualmente se estima que afecta al 0,5% de la población mundial, existiendo una proporción de 9 mujeres (de 30 a 50 años) por cada hombre afectado de la misma.

Aunque no se la considera una enfermedad mortal es probable que exista un gran número de enfermos que debido a ella puedan morir por infarto, cáncer o suicidio. Suele estar ligada a otras enfermedades similares denominadas fibromialgia, síndrome químico múltiple, síndrome de la guerra del Golfo y disautonomía o mal funcionamiento del sistema nervioso central.

Es una entidad clínica bien definida, que debe diferenciarse de la fatiga transitoria aguda y, de la fatiga crónica secundaria.

La aguda o transitoria es la que tiene un periodo definido de duración, mejorando de forma espontánea o con el reposo. En este caso estaríamos hablando de la fatiga fisiológica que es la producida por la realización de un ejercicio físico o mental intenso, o poco habitual. Aquí, también podríamos encuadrar la fatiga reactiva, como consecuencia de una situación determinada que puede asociarse tanto a enfermedad orgánica como psicológica, mejorando de forma invariable al evitar o resolver la causa desencadenante.

La fatiga crónica secundaria, es la que se presenta de forma continuada o intermitente, durante más de 6 meses, teniendo una causa conocida o relacionable. En el caso de no conocer su causa, hablariamos de una fatiga crónica idiopática.

Dos problemas parecen estar presentes siempre en la enfermedad:

Una pobre función inmunitaria celular.

Una actividad inmunitaria anómala.

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Clasificación del grado de fatiga.

Grado I: Permite al enfermo llevar una vida normal, sin limitaciones en sus actividades diarias, pero los síntomas aparecen cuando hace algún tipo de actividad que se sale de lo normal.

Grado II: Supone una interferencia importante y, más constante en la situación vital del enfermo. Le cuesta realizar una actividad laboral, que en ocasiones no puede acabar. En general, limita la actividad entre un 30 y un 50%. Esta situación es detectada fácilmente por el entorno del enfermo, que aprecia un cambio sustancial respecto a la situación previa a la enfermedad.

Grado III: Supone una importante y marcada repercusión sobre las actividades de la vida cotidiana, que afecta al paciente en más del 50%. El enfermo solo puede hacer pequeñas actividades y por cortos periodos de tiempo.

Grado IV: Es una situación de agudización transitoria hasta el punto de que el paciente no puede moverse de la cama, y precisa ayuda para la realización de las actividades diarias básicas. Esta situación no suele durar más de 10 días.

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Causas y Factores a tener en cuenta.

Se desconoce la causa de la enfermedad aunque diferentes teorías señalan como causas:

Amalgamas dentales.

El retrovirus XMRV (virus xerotrópico relacionado con el virus de la leucemia murina).

Pesticidas y agentes tóxicos químicos ambientales.

Contacto con mercurio.

Radiación electromagnética ambiental.

Abuso de edulcorantes artificiales como el aspartamo.

Infecciones dentales crónicas ocultas.

Trasfusión sanguínea, células fetales o irradiación, causantes de estrés a nivel celular. Muchas mujeres desarrollan el síndrome de fatiga crónica trás el embarazo.

Toxinas. Los metales pesados, los productos organofosforados y el pentaclorofenol, alteran la respuesta linfocitaria y son tóxicos para las células madre.

Virus. Algunos herpesvirus inducen una supresión inmune prolongada, lo que favorece la reactivación viral de otros virus.

Estrés físico o mental prolongado tiene un impacto negativo sobre la inmunidad celular y el balance de citoquinas.

El embarazo o aquellas situaciones con aumento de estrógenos, aumentan la inhibición de actividades específicas inmunes.

Las infecciones que se eliminan lentamente, tienen un efecto negativo sobre la inmunidad celular.

La constitución atópica favorece el desarrollo de distintas infecciones.

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Síntomas más frecuentes.

El síndrome de fatiga crónica tiene un curso crónico persistente y, con oscilaciones respecto a los diferentes síntomas que pueden darse, siendo la constante La Fatiga y el Agotamiento

Fatiga severa.

Febrícula o fiebre.

Sueño no reparador.

Intolerancia a la luz, al sonido y a los cambios de temperatura.

Dolor muscular y en las articulaciones, a menudo generalizado y se alterna.

Sensibilidad en los ganglios del cuello y la axila.

Sensibilidades químicas múltiples.

Sensibilidad electromagnética y a otros factores ambientales.

Sensación de estado gripal permanente.

Faringitis crónica.

Perdida sustancial de concentración y memoria.

Desorientación espacial.

Intolerancia al estrés emocional y a la actividad física.

Trastornos depresivos.

Disfunción sexual.

Trastornos de la personalidad.

Los síntomas empeoran después de realizar esfuerzos y perduran más de 24 horas.

La fatiga no parece mejorar con el reposo.

Hipotensión mediada neuralmente (HMN): bajada de presión sanguínea por causa neurológica.

Síndrome de taquicardia postural (POTS): Taquicardias como consecuencia de cambios de postura.

Bajada de la presión sanguínea como consecuencia de cambios en la postura.

Mareos.

Extrema palidez.

Náuseas.

Colon irritable.

Alteraciones en la vejiga y la micción.

Falta de aire con el esfuerzo.

Inestabilidad termoestática: temperatura corporal subnormal con claras fluctuaciones diurnas.

Periodos de mucha transpiración.

Destacados cambios de peso corporal: anorexia o apetito anormal.

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Referencias y Bibliografía:

  • Firestein GS, Budd RC, Harris ED Jr., et al., eds. Kelley\’s Textbook of Rheumatology. 8th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2008.
  • Engleberg NC. Chronic fatigue syndrome. In: Mandell GL, Bennett JE, Dolin R, eds. Principles and Practice of Infectious Diseases. 7th ed. Philadelphia, Pa: Elsevier Churchill Livingstone; 2009:chap 131.
  • Dr. Joaquin Fernández Solá. Unidad de Fatiga Crónica del Hospital Clinic de Barcelona. Libro Sobrevivir al cansancio. 
  • Criterios de Fukuda. Atlanta 1994.