AlzheimerEl descubrimiento de la enfermedad que conocemos con el nombre de Alzheimer debe ser atribuida a dos psiquiatras, Emil Kraepelin que la describió como una entidad nosológica teniendo en cuenta sus síntomas y, Alois Alzheimer quien observó su neuropatología característica.

Se trata de una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta con un deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza por una pérdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales, a medida que las células nerviosas o neuronas mueren y diferentes zonas del cerebro se atrofian, incluyendo una degeneración del lóbulo parietal y temporal, además de partes de la corteza frontal a cada una de las elevaciones tortuosas de la superficie del cerebro producidas al desplegarse la corteza sobre sí misma (Circunvolución cingulada).

La incidencia muestra al año, entre 10 y 15 casos, cada 1000 personas; siendo las mujeres mayores de 85 años las más afectadas.

Es actualmente incurable y terminal, apareciendo con mayor frecuencia en personas mayores de 65 años, afectando más a mujeres que a hombres.

Aunque su causa es desconocida, se asocia a la aparición de placas seniles y ovillos neurofibrilares. Las placas son depósitos densos, insolubles, de la proteína beta-amiloide y de material celular que se localizan fuera y alrededor de las neuronas. Estas continúan creciendo hasta formar fibras entretejidas dentro de la célula nerviosa, los llamados ovillos. Es probable que muchos individuos, en su vejez, desarrollen estas placas y ovillos como parte del proceso normal de envejecimiento, sin embargo, los pacientes con Alzheimer tienen un mayor número en lugares específicos del cerebro, como el lóbulo temporal.

También debe señalarse que la mayoría de los pacientes que padecen Alzheimer tiene o han tenido parientes con dicha enfermedad. Del mismo modo, hay que decir que una pequeña representación de los pacientes de Alzheimer es debido a una generación autosomal dominante, haciendo que la enfermedad aparezca de forma temprana. En menos de un 10% de los casos, el Alzheimer aparece antes de los 60 años de edad como consecuencia de mutaciones autosómicas dominantes, representando, apenas, un 0,01% de todos los casos.

Estas mutaciones se han descubierto en tres genes distintos: el gen de la proteína precursora de amiloide (APP) y los genes de las presenilinas 1 y 2. Si bien la forma de aparición temprana de la enfermedad de Alzheimer ocurre por mutaciones en tres genes básicos, la forma más común no se ha podido explicar con un modelo puramente genético. La presencia del gen de la apoliproteína E es el factor de riesgo genético más importante para padecer Alzheimer, pero no permite explicar todos los casos de la enfermedad. La mayoría de las mutaciones en el gen de la APP y en los de las presenilinas, aumentan la producción de una pequeña proteína llamada beta-amiloide (abeta 2), la cual es el principal componente de las placas seniles.

Aunque la mayoría de los casos de Alzheimer no se deben a una herencia familiar, ciertos genes actúan como factores de riesgo.

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Causas y Factores a tener en cuenta.

El por qué se desencadena esta tremenda enfermedad es desconocido; se barajan 3 hipótesis:

El déficit de acetilcolina: Es la más antigua y sugiere que se debe a una disminución en la síntesis del neurotransmisor acetilcolina.

El acúmulo de amiloide y/o tau: Se ha relacionado con un acumulo de las proteínas beta-amiloide y el tau (proteínas microtubulares que abundan en las neuronas y que ayudan a regular el tráfico de células nerviosas) en los pacientes con Alzheimer.

Trastornos metabólicos: En estudios recientes se ha relacionado el Alzheimer con desordenes metabólicos, particularmente con la hiperglicemia y la resistencia a la insulina.

Esta destructiva enfermedad, tras el diagnóstico suele tener una duración aproximada de entre 7 y 14 años, aunque esto puede variar en función de su severidad.

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Síntomas más frecuentes.

A medida que la enfermedad progresa pueden aparecer los siguientes síntomas:

Apatía o indiferencia.

Agotamiento físico.

Incapacidad para adquirir nuevos recuerdos.

Confusión mental.

Irritabilidad, agresividad y cambios de humor.

Trastornos del lenguaje.

Pérdida de la memoria de largo plazo.

Predisposición a aislarse a medida que los sentidos del paciente declinan.

A medida que la enfermedad avanza, ésta trae consigo un deterioro de la masa muscular, perdiéndose la movilidad, la incapacidad para alimentarse por sí mismo, la incontinencia urinaria y fecal.

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Referencias y Bibliografía:

  • E. Kraepelin. Psychiatrie: Ein Lehrbuch für Studierende und Ärzte. II. Band (Barth Verlag, Leipzig, 1910)
  • A. Alzheimer. Allg. Z. Psychiatr. 64,146 (1907)
  • A. Alzheimer. Z. Ges. Neurol. Psychiat. 4, 356 (1911)
  • Berchtold NC, Cotman CW (1998). «Evolution in the conceptualization of dementia and Alzheimer\’s disease: Greco-Roman period to the 1960s». Neurobiol. Aging 19 (3):  pp. 173–89. doi:10.1016/S0197-4580(98)00052-9. PMID 9661992.
  • Waldemar G, Dubois B, Emre M, et al. (January 2007). «Recommendations for the diagnosis and management of Alzheimer\’s disease and other disorders associated with dementia: EFNS guideline». Eur J Neurol 14 (1):  pp. e1–26. doi:10.1111/j.1468-1331.2006.01605.x. PMID 17222085.
  • «Alzheimer\’s diagnosis of AD». Alzheimer\’s Research Trust. Consultado el 2008-02-29.

 

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